Es primordial acompañar al niño en los primeros trayectos al colegio, imaginando lo que veríamos desde la altura de sus ojos.
En los semáforos, enseñarle a cruzar solo cuando la luz esté verde, sin olvidar mirar antes a ambos lados.
Adelantarse hasta el punto en que el niño vea la calle con claridad.
Advertirle que tiene que tener cuidado en las salidas de garajes.
Explicarle el peligro de cruzar entre dos coches aparcados (él puede ver llegar los coches, pero éstos no lo ven a él).
No dejarle ir solo al colegio si va con retraso (muchos accidentes ocurren cuando un niño sale corriendo porque tiene prisa por llegar a algún lugar).
Si, por alguna razón, tiene que caminar junto a una carretera a la caída de la noche, pegarle bandas fluorescentes en su chaqueta o camisa o jersey para que pueda ser visto.
Cómo proteger a tu hijo de otros niños
Puede ocurrir que un niño se vea agredido por otros niños, adolescentes e incluso por adultos que intentan robarle. Hay que explicarle que no tiene sentido defenderse o discutir bajo la amenaza de un cuchillo. En cambio, hay que enseñarle a analizar el peligro y decirle que es su persona lo más importante, no su dinero, su chaqueta o su mochila.
Hay que acudir a la comisaría de policía con el niño para enseñarle que lo que le han hecho está prohibido por la ley y que él no tiene la culpa de lo que ha ocurrido. Escuchar al niño y hacerle hablar de su miedo. Acompañarlo hasta que haya recuperado la confianza y organizarse con otros padres para hacer los recorridos en grupo. Si es posible, aconsejarle que vaya por calles más transitadas.
El niño también puede ser víctima de vecinos del barrio, tanto por hurtos como por burlas o violencia física. En este sentido, hay que vigilar cambios en el comportamiento del niño y decirle que los adultos están ahí para cuidar de su seguridad, que nadie le va a reñir porque revele el chantaje de que es objeto y que las promesas hechas bajo amenaza no tienen ningún valor. Hay que tranquilizar al niño mediante el diálogo y la escucha. Dar parte a la policía o a la dirección del colegio.
Para proteger al niño frente a los abusos sexuales hay que decirle que no acepte jamás nada de desconocidos; que no se suba nunca a un coche sin que lo sepan sus padres; que no deje que nadie lo toque de forma extraña, aunque sea una persona conocida.
Darle una tarjeta telefónica y los números de teléfono de personas a las que puede llamar en caso de urgencia: padres, abuelos, tíos, amigos... Acostumbrarle a encontrar soluciones para situaciones imprevistas. Preguntarle por ejemplo: ¿Qué harías si se te pierden las llaves? Si alguna vez el niño es testigo o víctima de abusos sexuales, no deis sensación de pánico. Escucharle con calma, decirle que los niños no son nunca culpables y hablar con el médico de familia o un especialista. Guardar silencio es lo peor.

Seguro a los niños hay que darle mucho amor y cariño cuidarlos bien educarlos bién formarle valores humanos
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